niños en situacion de calle en el df

martes, 7 de junio de 2011

Familia del niño de la calle


La crítica situación económica-social que atravesamos repercute directamente en la cohesión de los grupos familiares cuando estos quedan expuestos a un deterioro creciente, que los fractura y les impide construir una proyección de continuidad familiar y cultural.

Algunos padres de estos niños nunca llegaron a construir una familia .son hijos de madres solteras, o abandonadas, padres alcohólicos, drogadictos o inestables.

La familia de estos niños convive por lo general en un ambiente de violencia, castigo físico, abandono, abuso sexual, maltrato, explotación en el trabajo, promiscuidad, prostitución etc. Lo que produce un deterioro tanto físico como emocional..

Esta familia tiene una estructura y modalidad de integración particular: la madre aparece como la figura estable. El padre abandona casi completamente a los hijos. Al tener la madre un nuevo compañero, este pasa a ser el padrastro de los niños y tiene con el otros hijos. El ambiente Familiar se va resquebrajando por los conflictos entre padrastros, hijastros y entre hermanastros.

Otros aspectos particulares de estos grupos familiares es que están constituidos generalmente por dos o más generaciones de migrantes internos que han acumulado frustraciones y pérdidas de sus redes de origen y raíces culturales.

Estos hombres y mujeres trabajan, en el sector informal de la economía, en condiciones precarias como subempleados o como vendedores ambulantes en distintas formas de la marginalidad urbana. Todo ello propicia la salida temprana de los niños a la calle a trabajar o a obtener dinero debido a que no existen en el hogar límites por la falta de presencia de los padres.

Al encontrarse con adultos y jóvenes en la calle en un espacio de socialización atractivo, se inician en una forma de vida que luego se volverá permanente.

Estos niños vienen de familias urbanas, que están a veces en la ciudad desde hace ya varias generaciones.se trata por lo general de familias pobres o en las que hay comunidades rurales o de grupos étnicos minoritarios de estados vecinos que vienen huyendo de la pobreza en sus comunidades.

La familia es la institución más idónea para el respeto y el desarrollo de la personalidad infantil y de su desarrollo.

Pero la realidad nos demuestra que en muchos casos esto no es posible, debido a muchas de las características de estos niños, tenemos dos clases de familias que se adaptan al tipo de perfil familiar del cual podrían provenir estos niños.

Características del niño en situación de calle

Los niños y jóvenes en situación de calle, producto de su particular condición de vida, han desarrollado unas igualmente particulares características psicosociales, es decir, distinciones únicas para este grupo que abarcan tanto la dimensión psicológica como la dimensión social del sujeto. Algunas de ellas consignadas por la UNICEF son:





 Capacidad de sobrevivencia en la calle, empleando distintos medios (vagancia, mendicidad, robo, prostitución, tráfico y consumo de drogas, trabajo prematuro o infantil).

 Actitud defensiva frente a las personas, como respuesta al maltrato físico de que son objeto por parte del medio social que los rodea

 Madurez precoz, junto con actitudes pasivas, apáticas y agresivas.

 Satisfacen sus necesidades básicas en la propia calle, donde duermen, comen, juegan y trabajan.

 Son producto de la carencia de afecto familiar y social, que influye
negativamente en su crecimiento armónico e integral.

 Trabajan en la calle en sector informal de la economía.

 Permanecen en la calle, sujetos de la explotación laboral, sexual y
Psicológica.

 Sustituyen a la familia como grupo socializador, por la banda o pandilla”

jueves, 24 de febrero de 2011

esta es nuestra realidad,cerrar los ojos y pretender no verlos no significa que ellos no existan...

objetivo


el objetivo es conocer más íntimamente el problema de los niños en situación de calle en el Distrito Federal, acercarnos a las causas que los llevan a vivir en la calle, pero principalmente nos avocaremos a estudiar, conocer y analizar las instituciones que se dedican a apoyar a este sector cada vez más grande en nuestra sociedad.

La responsabilidad no recae solo en gobierno o instituciones, en gran medida la responsabilidad que este problema valla en ascenso se debe a nosotros como sociedad, a nuestro rechazo, marginacion, indiferencia y todo tipo de mal trato que hemos brindado a estos niños, sin darnos cuenta que este problema desemboca en situaciones mayores e íntimamente relacionadas tales como delincuencia, violencia, narcotráfico, inseguridad y descomposición social.

Es por dicha razon que se intentara abordar con más profundidad la labor de las instituciones y en menor medida también las causas y posibles consecuencias de que este problema no sea debidamente tratado o erradicado de nuestra sociedad

modelos de las instituciones

Las Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) son conocidas también como el Tercer Sector al sector social voluntario o llamado también solidario que no es gubernamental ni privado ya que no persigue fines de lucro. Siendo el Primer Sector, el sector público o gubernamental; el Segundo Sector el privado o empresarial y el Tercer Sector el social o civil, no gubernamental y sin fines lucrativos.

Conforman las OSC: agrupaciones sociales asociaciones, fundaciones e instituciones de asistencia privada con tareas de índole social, filantrópica o asistencial. Así también sindicatos, organizaciones de defensa de derechos, formadores de opinión, las Iglesias, los liderazgos comunitarios, familias y sus miembros.

La firma de la Convención de los Derechos del Niño, el 20 de noviembre de 1989, adoptada por la samblea General de las Naciones Unidas y fue determinante para la sucesiva atención de los niños y las niñas, no sólo en México sino en el resto del mundo.

En los inicios de la década de 1990, en el Distrito Federal existían una gama de modelos
institucionales que intentaban intervenir, prevenir y resolver, en la medida de lo posible, el fenómeno de los niños de la calle. Desde de ese entonces, los modelos de atención han tenido modificaciones a lo largo del tiempo.

A partir de las experiencias pioneras de instituciones de “puertas abiertas” (sin restricciones para salir de ellas cuando niños y niñas lo desean) para la atención a los niños y las niñas que viven en las calles en las grandes ciudades de América Latina surgieron diversos modelos de atención como alternativas para remediar el fenómeno de los niños que viven en las calles, lo cual ha dado lugar a similares modelos de atención en la región.

Actualmente, la mayor parte de los modelos de atención y de intervención se conciben bajo una óptica “educativa-pedagógica” que propone una rehabilitación a través de un proceso de institucionalización por etapas y una atención que pretende ser integral, la cual comprende diferentes aspectos tanto de asistencia médica, jurídica, psicológica y recreativa.

Sin embargo, el modelo de respuesta expresado en las acciones y, específicamente, en la atención institucional se presentó en forma desarticulada ya que, por lo general, cada modelo creado para la atención de los niños de la calle contaba con su propia infraestructura, su propio programa y método, sus propios equipos de trabajo y su propio financiamiento.

En un diagnóstico realizado a principios de la década durante 1992 sobre la situación institucional para atender la problemática de los niños de la calle, básicamente se identificaban cinco modelos de atención institucional, clasificados de acuerdo a la filosofía sustentada:


El modelo religioso. Los principios y valores que regían estos modelos estaban basados en la religión, sea cual sea a la cual se le rinda culto. El programa pedagógico incluía imágenes de ‘autocastigo’ como forma de ‘purificar el alma’; o se centraba en la Biblia y en los supuestos pasajes adaptados a la realidad del niño de la calle. Aunque estos modelos religiosos establecían programas institucionales, lo que primaba en ellos y lo que los hacía diferentes de los otros era la religión en la cual se basaban. O bien en el método instituido por el representante de la institución a través de su experiencia con los niños.




En la Ciudad de México, han existido instituciones de las diferentes órdenes católicas así como orientaciones de las religiones cristianas que operan para la atención de esta población infantil. Un personaje muy significativo fue el padre Alejandro García Durán de Lara alías Chinchachoma, quien murió en 1999. El “Chinchole” o “Chincha” como le llamaban los chavos a través de los Hogares Providencia desarrollaba su labor con los niños de la calle a través de métodos como el “Vitalismo”, la “Yoización y la “formación psíquica”.

De igual forma, existían modelos basados en la máxima Talitá Kum (“Niño(a) Levántate”) que adaptaba pasajes y enseñanzas bíblicas a la atención de los niños de la calle49, los métodos consistían en oraciones y rezos como parte de la atención asistencial y pedagógica. Por otro lado, se encontraba la labor realizada por evangélicos a través de semejantes programas con diversas poblaciones no sólo niños sino también adultos. En realidad, casi todos los modelos de atención incluyen en su filosofía y en sus programas se inserta la idea y figura de un Dios, en algunos casos que nos tocó escuchar mencionaban que “se les enseña el temor a Dios” y en otros se presentaba a un “Dios compañero y amigo”.




El modelo extranjero. En general, este tipo de modelo trataba de implementar un programa desarrollado con poblaciones en otros contextos e historias de vida muy diferentes. Esto es, era un modelo estructurado desde un país (rico) y se desarrollado en diferentes países (en vías de desarrollo) con la misma metodología y principios. Sin embargo, contaban con un financiamiento suficiente que les permitía contar con infraestructura dispuesta en diferentes instalaciones así como un amplio personal remunerado.

Uno de los principales modelos extranjeros para la atención de niños de la calle establecidos en México es la Fundación Casa Alianza, originaria de Estados Unidos y parte latinoamericana del proyecto del mismo nombre (Convenant House) en Nueva York. Casa Alianza opera en Estados Unidos, Canadá, Costa Rica, Guatemala, Honduras, Nicaragua y México bajo un mismo programa




Por otra parte, se presentaban modelos improvisados, modelos que se fueron sistematizando y de donde surgieron nuevas propuestas a partir de escisiones de las instituciones ya existentes hasta de la reestructuración de las mismas, las cuales se fueron organizando a medida que el tiempo y la experiencia lo permitieron. A pesar de que en este tipo de modelos surgieron innovaciones a veces no se contaba con el tiempo ni con los recursos necesarios para sistematizar sus experiencias.
Sin embargo, algunas veces contaron con el apoyo financiero para llevar a cabo la sistematización e ir perfeccionando su modelo, pero fue a través de los años de práctica como fueron desarrollando propuestas y alternativas de atención.

El modelo gubernamental trataba de adaptar al niño a los valores y principios de la sociedad dominante. Particularmente, es allí donde menos innovación se realizaba y donde se encontraban los programas más rígidos y burocratizados. El modelo gubernamental ha experimentado también modificaciones y ajustes con los cambios de administración. No obstante, se ha limitado a brindar asistencia social a los que consideran “niños en situación de calle”, y ha intentado llevar a la práctica lo dictado por la política social hacia la niñez en turno y, sobre todo, ante las limitaciones en infraestructura que a principios de la década relegó la atención de la mayor parte de niños de la calle a Organizaciones No Gubernamentales, reconociendo sus esfuerzos institucionales sólo en ese sentido.

A principios de la década de 1990, por parte del gobierno, la respuesta institucional se
instrumentaba en dos modelos. Por un lado, el modelo gubernamental enfocado específicamente a la población considerada oficialmente como “niños callejeros” o “niños en situación de calle” (“niños de la calle”, “niños en riesgo”, “niños indígenas” y “niños trabajadores”) a través del Departamento del Distrito Federal (DDF) y, por otro lado, el modelo jurídico enfocado a los llamados “menores infractores” cuando el niños de la calle cometía algún delito o era considerado según el perfil legal como tal.

El gobierno, en ese entonces, tenía destinados programas y centros de atención para cada una de las poblaciones y un programa general desarrollado por el DDF y la cooperación se hacía en el ámbito federal a través del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia en colaboración con UNICEF.

Por su parte, el modelo jurídico pretendía infligir un castigo a quienes transgredieran las normas y brindar una alternativa institucional de readaptación social. Dentro de este modelo aparecían los programas más represivos para los niños de la calle que cometen delitos. Los ambientes en este tipo de modelo siguen siendo hasta hoy más bien hostiles que pedagógicos.

El modelo jurídico no contempla en sí una rehabilitación específica para el niño de la calle como los otros modelos, aquí cuando el niño de la calle transgrede las leyes es considerado “menor infractor”, el cual tiene que sujetarse al proceso jurídico para menores infractores que dictaba la Dirección General de Prevención y Tratamiento de
Menores y el Consejo de Menores (antes llamado Consejo Tutelar para Menores y anterior a éste Tribunal para Menores).51 Por lo regular, el Consejo de Menores a través del proceso que contemplaba concluía, como una de sus medidas, canalizar a modelos de atención específicos para niños de la calle.


Hoy día son operados por la Secretaría de Seguridad Pública, así también el 14 de noviembre de 2007 fue publicada en la Gaceta Oficial la Ley de Justicia para Adolescentes del Distrito Federal.


La mayor parte de las instituciones fueron desarrollando, reestructurando y organizando el proyecto de atención a través del tiempo para lograr cumplir sus objetivos en la práctica directa con los niños de la calle, quienes de los modelos religiosos a los improvisados entraban y salían constantemente.

creacion de las instituciones

Se han creado diversas alternativas tanto de sector público y privado dedicadas a la atención a niños en situación de calle, anteriormente los que fungían como responsables de este sector eran la iglesia y el estado, en la actualidad son también las sociedades civiles las que pueden contribuir y proporcionar asistencia “social”.

En el siglo XVIII el arzobispado de México funda “la casa de los niños expósitos de la ciudad de México” inspirando al mismo tiempo la creación de otras obras de asistencia.



En el primer dormitorio publico que se abrió en 1889,los dormitorios eran mixtos (hombres,mujeres,ancianos,niños).después de la revolución el dormitorio se reestructuro para su reapertura en 1922.

En 1937, el gobierno del General Lázaro Cárdenas creó como principal referente de la política asistencial, la Secretaría de Salubridad y Asistencia Pública.
Es hasta 1961 que se crea un organismo específico para la atención de la infancia, el Instituto Nacional de Protección a la Infancia (INPI), en 1968 surge la Institución Mexicana de Asistencia a la Niñez (IMAN) y en 1976 otro más el Instituto Mexicano para la Infancia y la Familia, que finalmente estos dos últimos terminaron fusionados en 1977 ante la duplicidad y traslapamiento de sus funciones dando origen al actual Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia.

Entre 1937 y 1943, cuando se creó la secretaría de Salud Pública y Asistencia. El Instituto Nacional de Protección a la Infancia se creó en 1961 y se reestructuró en 1974. La Institución Mexicana de Asistencia a la niñez (1968) y el Instituto de Protección a la Infancia quedaron unidos en 1977 bajo el nombre de Desarrollo Integral de la Familia".

En un estudio realizado de 1976 a 1979 por la oficina regional para América latina y el caribe de UNICEF, revela que la respuesta para personas en situación vulnerable sigue siendo la institucionalización en orfanatos,correccionales,centros d reeducacion,carceles juveniles y otros que se traducen en encierro,segregación, marginacion social, sometimiento a las normas como fin y no como un proceso de socialización útil y apto para su reinserción en la sociedad.

en 1984, la asistencia social se reconoce en la Ley General de Salud como una actividad prioritaria del Estado y de la comunidad en su conjunto, agrupándose en las materias de salubridad general y compartiendo su competencia entre la federación, las entidades federativas y los municipios, otorgando así a la asistencia social un carácter federalizado y descentralizado con el fin de reorganizar los servicios de este tipo a nivel nacional para dar cabida a los grupos marginados de los beneficios de seguridad social, razón por la cual hoy en día el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) es la institución del sector público más federalizada con presencia en casi la totalidad de los 2,439 municipios con los que cuenta el país a 2007.

Para 1986, la asistencia social adquiere un carácter sistemático en cuanto a la denominación de la Ley sobre el Sistema Nacional de Asistencia Social en la cual se establece a la asistencia social como un servicio básico de salud al definir actividades, ámbitos y sujetos de atención dentro de las atribuciones que designa al Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia como el organismo público descentralizado con personalidad jurídica y patrimonio propios, que tiene como objetivos promover la asistencia social, prestar servicios en esta materia, promover la interrelación sistemática de la asistencia social del Estado y la coordinación de acciones en los tres órdenes de gobierno, así como la promoción de la asistencia privada.

¿Qué es un niño en situación de calle?




El término niños de la calle surgió de la clasificación de UNICEF y fue adoptado por el gobierno de la Ciudad de México para denominar a los niños que viven en las calles de la ciudad como una connotación estigmatizante oficial del problema. Con ello, se estableció en México un nuevo concepto oficial para nombrar o determinar la situación de este sector infantil. Anteriormente, los términos englobaban a niños abandonados, niños huérfanos, niños indigentes, niños mendigos, niños pobres entre una gran cantidad de niños que han hecho de la calle su hábitat cotidiano, surgiendo un sin fin de connotaciones estigmatizantes en torno a su situación familiar y social.

Posterior a la Cumbre Mundial en Favor de la Infancia celebrada en 1990, con la finalidad de instrumentar los acuerdos de la misma, el gobierno reafirmaba el trabajo conjunto que llevaba a cabo con el UNICEF al mencionar que “El Gobierno de la Ciudad de México reconoce y hace suya la clasificación de UNICEF sobre los niños en situación especialmente difícil.

En este sentido considera como Niños de la Calle a aquéllos que han roto sus lazos familiares, que se auto procuran medios de subsistencia básica a través del mercado informal, que pernoctan en las calles y generalmente presentan conductas denominadas como antisociales.


Por otra parte identifica como Niños en la Calle a los que viven con su familia y desarrollan gran parte de su vida en la vía pública en busca de esparcimiento y/o de medios de subsistencia tanto para ellos como para su hogar.

Las definiciones que se han elaborado contemplan a dos poblaciones que comparten la calle como espacio en común para desarrollar actividades que les permitan sobrevivir, pero con diferencias significativas: los "niños de la calle" y los "niños en la calle" o "niños trabajadores". En la mezcla de poblaciones se mostraba el problema como si fuera mayor, en magnitud y número al englobar bajo “niños callejeros” ambas poblaciones. Además en el segundo censo aparecieron todavía más poblaciones como “niños indígenas en la calle” y “niños indígenas de la calle” y otro nuevo concepto para comprender a niños de la calle y niños trabajadores en una nueva clasificación: “niños en situación de calle”, que incorporaba también el término “niños en riesgo”.

Los términos se elaboraron entonces a partir de preposiciones del lenguaje utilizando “de” para definir a niños que “pertenecen” a la calle y utilizar “en” pare definir niños que se ubican en la calle porque buscan satisfacer sus necesidades básicas desarrollando actividades en la economía informal o al margen de ella incluso y por eso son considerarlos como niños “que trabajan en” la calle.